El cambio en Euskadi


Óscar Rodríguez Vaz

Óscar Rodríguez Vaz

Después de 30 años de lehendakaris del Partido Nacionalista Vasco y de una presencia ininterrumpida de dicho partido en el poder, el cambio llega a Euskadi.
 
Si a alguien le quedaban aún dudas sobre los motivos que han propiciado la alternancia en el Gobierno vasco, la intervención del martes 5 de Mayo de quien aún era lehendakari de Euskadi, Juan José Ibarretxe, se las habrá despejado de raíz. Posiblemente, ningún otro interviniente en la sesión de investidura lograra transmitir con tanta nitidez el por qué del acuerdo firmado entre el Partido Socialista de Euskadi (PSE-EE) y el Partido Popular del País Vasco (PP) para hacer a Patxi López lehendakari. Escuchando los razonamientos de Ibarretxe, cualquier ciudadano vasco o español que dudara sobre la conveniencia del acuerdo, habrá concluido que el acuerdo para el cambio era del todo punto inevitable. 
 
Porque el candidato del PNV centró todo su discurso en un doble eje: la deslegitimación permanente de los resultados electorales – recordando demasiado la teoría conspirativa que se urdió contra José Luis Rodríguez Zapatero tras la pérdida de poder por parte del Partido Popular después de los atentados del 11 de marzo – y en el tratamiento de quienes formaremos el nuevo Gobierno Vasco como extranjeros en nuestra propia tierra. Así pues, y teniendo en cuenta lo dicho, ha quedado demostrada la inevitabilidad del acuerdo entre quienes hemos sido objeto de dicho tratamiento – socialistas y populares –, por encima de nuestras numerosas diferencias.  
 
Hay muchos ciudadanos, tanto en Euskadi como en el resto de España, que aún no conciben en qué consistirá el cambio que prometemos en el acuerdo que los socialistas hemos firmado con el PP. Pero al margen de lo que en la letra del acuerdo se dice, se habrán terminado de convencer de que los argumentos esgrimidos por el PNV y su candidato, Ibarretxe, hacen necesario el cambio. En cualquier caso, el acuerdo suscrito entre socialistas y populares, no refleja ninguna de las barbaridades que se han dicho sobre él.
 
En cualquier caso, el cambio está ya, en gran medida, consumado. Hay muchísimas cosas – casi todo – por hacer, pero no se puede quitar importancia a lo que ya se ha hecho: pasar de la realidad a los hechos, pasar de la teoría a la práctica, decir lo mismo desde el Gobierno que desde la oposición, pasar de predicar el cambio a llevarlo a buen puerto. Porque el nuevo lehendakari, Patxi López, consciente de su victoria en la sesión de investidura celebrada el martes 5 de mayo, empleó los mismos argumentos que defendía mientras era oposición: acuerdo entre diferentes desde el respeto a las distintas identidades y necesidad de unir a la sociedad vasca. De forma que hoy más que ayer, ambas premisas tienen más visos de convertirse en realidad, ya que no es la misma la capacidad de transformación de quien está al frente del gobierno, que la de quién lo está al frente de la oposición. 

Más allá del contenido concreto del acuerdo entre PSE-EE y PP y de lo que nos depare la acción del nuevo gobierno en el futuro, es muy necesario resaltar este cambio que ya se ha producido, es decisivo. Porque el pasado martes, el nuevo lehendakari, Patxi López, se vio obligado a hacer algo impensable en cualquier otra región europea: reivindicar su condición de ciudadano de su tierra. Después de 30 años de autogobierno en democracia en Euskadi – el mayor periodo en nuestra historia de forma ininterrumpida –, que alguien tenga que reivindicar su condición de vasco, supone un hecho grave y preocupante. Algo habremos hecho mal. Todos tenemos que hacer nuestra propia reflexión, pero especialmente aquellos que, como decía al principio, no han conocido otra cosa que el gobierno en estos 30 años.

Creo sinceramente que es muy necesario que, en pleno siglo XXI y en la región con unas cotas de autogobierno desconocidas en cualquier otra comunidad o región de Europa, nos sacudamos muchos de los mitos y de las categorías mentales con las que algunos aún parecen funcionar. Y el cambio que acaba de empezar es vital para lograrlo.

Óscar Rodríguez Vaz
Parlamentario Vasco
Secretario General del Grupo Parlamentario Socialistas Vascos
Euskal Sozialistak

 

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