Archivo mensual: marzo 2009

“Sin los ciudadanos, la democracia no va a funcionar”

cercas1A tenor de lo comentado por los parlamentarios europeos, el momento de júbilo que inundó la Eurocámara el pasado 17 de diciembre cuando se respaldaba el informe del eurodiputado Alejandro Cercas contra la que se ha terminado conociendo como la “Directiva de las 65 horas” fue histórico.

Cercas recuerda este día como “una explosión de satisfacción” y no es para menos. El texto que llegó al PE preveía eliminar el límite máximo de jornada laboral semanal, fijado en 48 horas, y dar libertad para que empresario y trabajador acordaran el tiempo de trabajo, con un máximo de 60 ó 65 horas, según los casos, o que el tiempo que fuera considerado tiempo de trabajo la totalidad del tiempo que un médico está de guardia incluyendo los periodos de descanso o inactivos.

Este parlamentario extremeño guarda dos momentos con especial cariño en su vida política: la redacción del Pacto de Toledo y este 17 de diciembre. Progres@ ha hablado con Cercas, todo lleno de energías, el Comité de Conciliación se ha puesto en marcha y tendrá 90 días para negociar con el Consejo una salida al texto.

P: Imagino que el respaldo por parte del hemiciclo a sus 22 enmiendas sería el mejor  regalo que se podía hacer antes de Navidades.

R: La verdad que el sentimiento de alegría que se sintió el pasado 17 de diciembre es indescriptible. Y no es para menos. Y es que la norma del Consejo atacaba a la Europa social. Y es que o las normas o bien son para todos los países o no lo son. Nos encontramos en un momento en que por primera vez las normas sociales eran renunciables individualmente y aquí se ataca al principio del origen del Derecho del Trabajo.
Todos sabemos que cuando un empresario y un trabajador van a firmar un contrato no están en igualdad de condiciones. El Reino Unido pretendía volver a un acuerdo bilateral cuando las relaciones no son iguales. Sabemos que el paradigma de la libertad es peligroso.

P: ¿Y qué hay de los sindicatos?

R: Esta propuesta rompía la lógica de los acuerdos colectivos. Era un ataque a la Europa social; un ataque contra la OIT que ya hace tiempo definió la jornada laboral como una jornada de ocho horas.

P: ¿Qué es lo que se vive este 17 de diciembre?

El 17 de diciembre la gente se da cuenta de que estamos en una lucha frontal de la social-democracia. No es sólo una batalla contra el liberalismo sino también contra el fatalismo.  Este 17 de diciembre el Parlamento ha ganado a una coalición de todo el Colegio de Comisarios, 23 países que apoyaban este texto.
La explosión de alegría se produce porque la gente vio que era posible, que el Parlamento Europeo es importante y que pueda plantar cara.

P: ¿Y dónde quedan los ciudadanos europeos en todo esto?

Nos preguntamos por qué la gente no cree en Europa y viendo la Directiva es fácil de entender. Sin embargo, el 17 de diciembre nos dimos cuenta de que podíamos llegar a la gente. Millones de personas han vuelto a construir los lazos afectivos con las instituciones.

(Cercas saca de una bolsa al azar, una de las 3000 cartas que ha recibido “gracias por luchas por nuestros derechos y por los de nuestros hijos” reza la carta en italiano).

P: De cara a las elecciones europeas del próximo mes de junio, esto se considerará como un triunfo.

R: Mi sueño es que el Parlamento se ponga de nuevo en sintonía con los europeos. López Garrido me dijo: “puedes estar muy satisfecho. Has hecho que la participación aumente en un 5%”. Claro que esto llama a la participación porque los ciudadanos lo ven útil.

La única arma que tienen los trabajadores es la democracia. Y está claro que Europa sin los ciudadanos, la democracia no va a funcionar. Como dice el Manifiesto del Partido Socialista Europeo “ la gente lo primero” para que se acabe el despotismo ilustrado de las instituciones.

Quiero recordar que esto ha salido adelante gracias a todas las fuerzas políticas.

P: Fernando López Aguilar será el cabeza de lista por el PSOE al Parlamento Europeo. ¿Crees que va a ser capaz de adaptar su “discurso” al estilo del parlamento?

R: Yo le he dicho a Aguilar que aquí se habla para los traductores y no a la Cámara. Por ello hay que hablar con concisión y evitando todo adorno barroco. En el congreso no hay reloj pero aquí hay que respetar el reloj.

P: ¿Qué libro te estás leyendo ahora?

La longue marche vers l’Europe Sociale de Jean-Claude Barbier.

Patricia Lamas Sánchez

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Rendición de cuentas

Esto de la rendición de cuentas, la accountability (que no tiene una traducción exacta al castellano) parece que empieza a mojar entre la clase política sin realmente empaparles y en este caso no llueve sobre mojado.

 

En esto que llamamos democracia parece que hay un consenso en que para que una democracia goce de buena salud se necesitan, entre otras cosas, transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información. Todo ellos es un conjunto de mecanismos y de prácticas políticas que ayudan a que los ciudadanos sepamos cómo se toman las necesidades, que éstas sean transparentes y que los ciudadanos sean consultados y partícipes en este proceso. Todo ello con el objetivo de evitar el abuso de poder, la corrupción y que los políticos tengan la tentación de utilizar la posición de la que gozan para su beneficio privado u otros beneficios que no vayan dirigidos a la buena gestión de lo público.

 

Pero en esto de la rendición de cuentas hay más. Los políticos también tienen la obligación de responder a preguntas de los ciudadanos, a cuestiones de interés que salen en la prensa, a dar la cara en la cámara de representantes…En muchas ocasiones se tiene la impresión de que los políticos entienden lo de la rendición de cuentas como una reacción ante acusaciones en vez de ser una actitud proactiva. De ahí la necesidad de una prensa abierta, independiente con una función no solamente informadora y vinculante con la cosa pública sino también vigilante.

 

Obama está en sus 100 primeros días de Gobierno. La pregunta que se plantea es qué nivel de responsabilidad tiene su presidencia en relación al programa electoral que ha planteado y que ha sido votado. Los ciudadanos son conscientes de que puede existir una diferencia entre las propuestas y su implementación y que las circunstancias del momento pueden modificar ciertas iniciativas. Pero dentro de cuatro años, ¿solamente unas nuevas elecciones serán la vara de medir lo conseguido así como lo que se ha quedado en el papel?

 

La Presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, en una de sus raras apariciones ante la prensa, justificaba su falta de interés por conceder entrevistas porque en el pasado algunos periodistas habían tergiversado sus palabras o porque habían utilizado titulares que, según ella, no se correspondían con el contenido de su mensaje. Con esta actitud desdeñaba el trabajo de la prensa y se despachaba con ella. No explicó cómo pretendía hacer que el proceso de la toma de decisiones fuera conocida por la ciudadanía. ¿Para qué? Ella es la jefa.

 

En Bélgica, un país difícil de entender para los belgas cuanto más para el observador foráneo, se suele decir que no existe una relación directa entre a quién se vota y el ejecutivo resultante, a pesar de que el voto es obligatorio. Algo de verdad hay en todo ello y es que este sistema tan complejo que vienen en llamar federalismo asimétrico hay tantos gobiernos y tantas dificultades para pactar que por ejemplo, aunque el PS wallon haya perdido (pero qué es perder en Bélgica) se encuentra en el Gobierno saliente.

 

También en el país de Magritte nos hemos encontrado con esto de la rendición de cuentas y Leterme tuvo que dimitir. Eso sí, su actitud no fue proactiva, sino que se esperó a que la justicia dijera lo que se oía en la prensa: que el ejecutivo había intentado ser juez y parte.

 

Y hablamos de lenguaje, de comunicación política y es que los políticos tienen que explicar a sus ciudadanos cómo toman las decisiones, cuáles son sus criterios pero sin paternalismos. Esto hace parte de una democracia seria y nuestras democracias tienen que mejorar y crear más mecanismos de control. La rendición de cuentas, la transparencia es una cultura que se va construyendo y en esas estamos.

 

 Patricia Lamas Sánchez

 

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