Discursos y memoria


 Quizás podríamos intentar hacer un ejercicio de memoria histórica. El ejercicio consiste en pensar (daros máximo cinco minutos) en los discursos políticos de figuras políticas que podías considerar como históricos. Fácil? Difícil? He pasado la pregunta a un buen puñado de españoles y esto son algunos de sus recuerdos:

unamunoEl primero ni siquiera es de un político, y ni siquiera es un discurso, sino de un filósofo algo político. Era el llamado “Día de la Raza”, 12 de octubre del 36 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, ante unas palabras del General Millán Astray levanta su voz y entre otras joyas, acaba su alocución diciendo “Este  es  el  templo de  la  inteligencia. Y  yo  soy  su  sumo  sacerdote. Estáis profanando  su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer  hay  que  persuadir.  Y  para  persuadir  necesitaríais  algo  que  os  falta: razón  y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”

 Unamuno moriría el 31 de diciembre de ese mismo año en Salamanca pero sus palabras siguen en nuestra memoria.

 “Paz, Piedad y Perdón. Manuel Azaña, Presidente de la Segunda República, a la que le quedaban pocos meses de vida, ocho para ser exactos, pronunciaba un 18 de julio de 1938, en su último discurso, estas palabras de unión “«Pero es obligación moral, sobre todo de los que padecen la guerra, sacar de la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible y cuando la antorcha pase a otros hombres, a otras generaciones, que se acordaran, si alguna vez sienten que les hierve la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelve a enfurecerse con la intolerancia con el odio y con apetito de destrucción que piensen en los muertos, en todos, y que escuchen su lección: la de esos hombres, que han caído embravecidos en la batalla luchando magnánimamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, Piedad y Perdón».

Quizás uno de los momentos más dramáticos de la historia reciente de la democracia española es el del asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997. Las manifestaciones multitudinarias se siguieron por toda España y la periodista Victoria Prego fue la encargada de marcar con su voz este momento de unión de los españoles contra la barbarie terrorista “con la paz y con la palabra, pero también con la ley, con la paz y con la palabra: a por ellos. Desde el respeto a la vida…, desde el respeto a la vida, desde la más profunda de las convicciones democráticas, desde la más firme defensa de la convivencia pacífica: a por ellos con la paz y la palabra. Porque somos infinitamente más y, sobre todo, porque somos infinitamente mejores: a por ellos, porque ¡basta ya!”

Es curioso que nadie haya mencionado las palabras del Presidente o de otro político de la época o de ahora en relación con ETA.

OTAN sí OTAN no, también ha dejado su hueco en nuestra memoria y alguno de los encuestados se refería vagamente a unas palabras del entonces Presidente Felipe González. 

 zapatero

El discurso de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero en el 2004 “En mi vida ese rumbo ha estado marcado siempre por un credo que quisiera expresar públicamente en un día y en un acto como éste. Ese ideario es breve: un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes”, con este credo que decía, perteneció a su abuelo republicano y que fue su bandera de lucha, reafirmaba ante el Congreso su ideario para el primer mandato. 

John, americano treintañero de Washington y Jeremy veinteañero afincado en Bruselas. Uno demócrata y el otro republicano. Les hago la misma pregunta y en cinco minutos me dicen de retahíla: el discurso inaugural de John F. Kennedy en el 61Ask not what your country can do for you; ask what you can do for your country”; el discurso inaugural de Franklin Roosevelt en el 33 “Only Thing We Have to Fear Is Fear Itself”; otro discurso que mencionan es el de Clinton en referencia a su affaire con Monica Lewinsky. Probablemente no el mejor discurso pero un momento importante para intentar definir qué es privado de lo que no lo es en un personaje público.

El discurso de George W Bush después de los atentados de septiembre del 2001 en el que establece los ejes del mal y lo que será el principio de una extenuante política exterior y donde dice aquello de “Every nation in every region now has a decision to make: Either you are with us or you are with the terrorists”. 

lincoln

 

Y si casi todos estos discursos han sido pronunciados a espaldas de la estatua de Abraham Lincoln, suyo es el discurso de Gettysburg de 1873, un discurso breve pero intenso, “that this nation, under God, shall have a new birth of freedom — and that government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth”.

 

 

Gran orador de elocuente retórica, el 44 Presidente de América y el primero afroamericano, Obama ya tiene un lugar en la memoria colectiva Americana y John menciona especialmente su discurso sobre el racismo. My story (…) is a story that has seared into my genetic makeup the idea that this nation is more than the sum of its parts – that out of many, we are truly one”. obama_1201801546

 

 Y por supuesto, el discurso de todos los discursos, Martin Luther King, en 1963 en aquella marcha contra el racismo, con la imponente estatua de Lincoln a sus espaldas y dirigiéndose a las masas dice “I have a Dream”.  Este discurso está también en nuestra memoria colectiva.

Y esto me lo soltaron John y Jeremy en menos de cinco minutos. Los amigos españoles cada uno nombró como mucho uno o dos. Ahora hay que ir un poco más lejos de la simple anécdota.

El discurso político hace parte de lo que se podría llamar comunicación política. Las definiciones que se encuentran sobre comunicación política son varias y diversas y en líneas generales algunas dicen que es la creación de discursos dirigidos al elector como consumidor (propaganda), a aquellas que se centran más en la comunicación como el lenguaje de la persuasión y de la retórica, o aquellas que hablan del discurso que se genera y se forma en el espacio público e incluso las que van más allá y hablan de la comunicación como una construcción discursiva ideológica.

Este tipo de comunicación es necesaria porque es el vínculo entre el político y los ciudadanos y el cauce por el cual éstos conocen el proceso de la toma de decisiones y sus implicaciones. Una parte de la comunicación política es el discurso que se puede considerar un género literario aparte. Su fuerza radica en la importancia del emisor: un Presidente, el Rey, un Ministro….

Al hacer este simple ejercicio entre nuestros compañeros y americanos también he ido a la hemeroteca a mirar los discursos de investidura de nuestros presidentes en democracia. Confieso que ninguno de ellos me vino a la memoria en el ejercicio inicial. El formato es bastante diferente del de los americanos. Podríamos decir que son un simple resumen del programa electoral y bastante tostón de leer. Como anécdota puede decir que la página web de la Moncloa, a día de hoy, no había todavía colgado el último discurso de investidura de Zapatero y tiempo ha.

También la ceremonia en sí es diferente. Cuando Obama ha dado su discurso de investidura ya no necesitaba ningún voto más para convertirse en Presidente. Sin embargo, en España, el discurso de investidura se da en el Congreso y el futuro Presidente necesita el voto de la Cámara para ser declarado oficialmente Presidente. Esta ceremonia marca las pautas de un discurso en el que el futurible pide el voto para una serie de acciones que pasa a enumerar. Quizás el formato encorchete el discurso.

Pero creo que hay otros motivos. Al hablar con la gente les he preguntado que cuál creían que podía ser la razón de que seamos prácticamente incapaces de recordar discursos claves de nuestros políticos. Se han barajado diferentes explicaciones: el cine. Los americanos tienen películas sobre casi todo y el imaginario visual es muy potente.

Pudiese ser la capacidad oratoria y la educación anglosajona frente a la nuestra? La poca capacidad de comunicar de nuestros políticos y de hacer llegar mensajes? Sin embargo, y como hablamos de imaginarios, hay un último factor que me gustaría señalar y es que el discurso americano se estructura a lo largo del tiempo en torno al ideario del “American Dream”, el sueño americano. Todos los discursos que nuestros americanos han señalado, con la excepción del discurso de Clinton, por razones obvias, refuerzan, reinventan y se basan sobre esta idea que construye la idea de esta nación “Yes we can”.

Good night and good luck,

Patricia Lamas Sánchez

 

 

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