Y la niña de Rajoy le salió respondona


“Come mothers and fathersThroughout the land
And don’t criticize
What you can’t understand
Your sons and your daughters
Are beyond your command”
 

Bob Dylan: The times are a-changing 1963 

No es que no pusiera empeño el buen hombre: Desde la cuna, la arrulló con dulces cánticos de moderación y templanza para hacerle olvidar los años negros de la manipulación del 11 M, del boicot al cava, del bloqueo al Tribunal Constitucional, de los recursos a diestro y siniestro contra todo lo que supusiera progreso y modernidad. La mantuvo alejada de todo lo que pudiera recordar quien apoyó que se destrozara un país para buscar unas armas que nunca existieron o cómo se gestionó la mayor catástrofe ecológica jamás ocurrida en España, incluso se encargó de que el tío Acebes y el tío Zaplana no se acercaran mucho a ella: son hombres nobles y de bien, pero un poco brutotes y podían asustarla.

No pudo evitar, sin embargo, que una tarde apareciera por sorpresa el abuelo Jose Mari, vestido con un jersey rosa de los que dejan huella. En fin, el abuelo era el abuelo y no se le podía privar del capricho de darle unos besos a la niña, aunque el bigote le picara. 

Por supuesto, como buen padre, trató de advertirla de los peligros de este mundo: aléjate de los que destrozan España dejando que los independentistas campen por sus respetos: Si hasta tía Espe, ¿quien lo diría?, ha tenido que poner unas clases de catalán en Madrid. Ten cuidado con los que te enseñan cuatrocientos euros, porque te quieren timar.  No hagas caso de los que hacen leyes para los dependientes: Para eso está la familia! Y sobre todo, cuídate de los que piensan que en el País Vasco Hay que dialogar. No pueden ser más que amigos de los terroristas. 

También Don Mariano, como buen padre, se aplicó a poner ciertas limitaciones a la niña: No puedes jugar con tus amiguitos extranjeros a menos que coman chorizo, como mandaba Isabel la Católica, para probar que son cristianos viejos. Tampoco puedes estudiar educación para la ciudadanía que es un adoctrinamiento democrático insoportable y, por supuesto, no se te ocurra cambiar de orientación sexual porque pienso acabar con la igualdad de derechos.  Así que Don Mariano, habiendo hecho todo lo que un padre puede hacer para conseguir que su hija sea una niña modosita, se encuentra haciéndose a si mismo la pregunta que en sus circunstancias se han hecho tantos padres: ¿Qué he hecho mal?. Por suerte para él tiene alrededor una gran familia que se lo va a decir enseguida. Puede que su niña se llame todavía Esperanza, lo que es seguro es que ya no se llamará Victoria. 

Juan Pedro Pérez Escanilla

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1 comentario

Archivado bajo Opinión

Una respuesta a “Y la niña de Rajoy le salió respondona

  1. Es que la mujer, ya se sabe, es carne de demonio y principio de todo mal.

    Más le hubiera valido un niño, las niñas, en cuanto les da por pensar independientemente, salen rana.

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