La Cruz y la Espada


No es exactamente un ruido de sables, cuyo fragor provoca inmediatamente el pánico: es esa brisa suave que provocan en su agitación las sotanas, ese peligroso soplo que, como el aire de Madrid, es incapaz de apagar un candil pero puede matar a un hombre. 

Parece que a la conferencia episcopal le preocupa el terrorismo. ¿Le preocupa? No parecen haberse reaccionado especialmente cuando organizaciones de la iglesia han dado apoyo a ETA, incluyendo asesinos en fuga, y la izquierda abertzale; cuando curitas de pueblo han negado los sacramentos a los que consideran españolistas o cuando el obispo Setién, equidistante asimétrico, se cruzaba de acera para no saludar a las víctimas de ETA.  

Tampoco parece importarles que la legislatura que ahora se acaba, haya sido el periodo de cuatro años con menos atentados, menos, víctimas y menos cadáveres de la historia de la democracia. Después de todo, que haya habido pocos o muchos muertos, ETA no ha disparado nunca contra una sotana. El problema es que hay una cruzada de la iglesia más conservadora para combatir el laicismo y volver a tiempos en que la confusión entre Iglesia y estado les aseguraba una situación de privilegio y de control sobre las conciencias. No solo en España, también en Polonia (Donde Radio Marja arremete contra los europeístas) o en Francia (donde Sarkozy quiere revisar el laicismo) y en muchos otros países, se asiste a este fenómeno pero parece que Su Santidad nos tiene especialmente en sus oraciones. 

Los obispos  se dan cuenta que los argumentos morales no dan mucho de si: Prácticamente nadie considera un ultraje que los homosexuales puedan casarse y ya se ha visto que la orquestada objeción de conciencia contra la educación para la ciudadanía se quedo en agua de borrajas. Incluso en el tema del aborto han tenido que recurrir al “brazo secular” para conseguir lo que hacia décadas que no se veía en España: mujeres cruzando la frontera para ir a abortar. 

Así que no nos engañemos  detrás de la meliflua invocación a “no votar a quienes no descarten el diálogo con los terroristas” se esconde un mensaje mas opaco: “votad a quien esté dispuesto a hacer el trabajo sucio para el rearme moral de España” Tengamos cuidado, cuando alguien agita así la cruz, enseguida viene otro detrás con la espada. Lo hemos visto muchas veces. 

Juan Pedro Pérez Escanilla

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1 comentario

Archivado bajo Opinión

Una respuesta a “La Cruz y la Espada

  1. progresabruselas

    Los eclesiásticos desde sus púlpitos
    causan catástrofes, y los omnímodos
    poderes fácticos hazañas bélicas
    y actos vandálicos los energúmenos,
    y los pacíficos, actos inútiles.
    Entre los lúcidos cunde el desánimo.

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