Bélgica y la reforma del Estado


Más de 120 días después de haberse celebrado las elecciones federales, Bélgica sigue sin gobierno. 

 La reforma del estado es el tema de discordia entre los partidos políticos que participan en la negociación. El tema separa a los partidos políticos del norte y del sur del país.  En los años 70, el clivage lingüístico terminó por dividir a los partidos nacionales y  éstos se fragmentaron en partidos francófonos y partidos flamencos. Desde entonces existen dos democracias cristianas, dos partidos socialistas, dos liberales y dos ecologistas. Con la excepción del marginal PTB comunista, no existe ninguna fuerza que compita por el voto en ambas comunidades del país.  

Debido a la regionalización de la televisión pública, los ciudadanos en el norte y en el sur del país no ven los mismos programas y por lo tanto no tienen a los mismos políticos como referentes. Un ejemplo de la importancia del clivage lingüístico es que para que un ministro sea entrevistado en una televisión  se toma muy en cuenta si dicho ministr@ pertenece a la misma región que la de la televisión! Tampoco existen periódicos nacionales, por lo que en el norte y el sur del país no leen los mismos artículos. La prensa del norte es en su mayoría favorable al nacionalismo lo cual influye fuertemente en el debate político. 

Teniendo en cuenta estos elementos no es de extrañar que los ciudadanos del país se hayan distanciado. El debate político en el país se ha ido adaptando a esta situación. Con el tiempo se han ido perfilando dos frentes de batalla: el frente de los partidos flamencos y el frente de los francófonos. Ambos batallan contra un adversario caricatural que al no tener acceso a los medios de comunicación de la otra región no esta en condición de defenderse.  

Los debates por diferencias ideológicas han pasado al segundo plano. Incluso la misma legitimidad de la diferencia de apreciación sobre temas debatidos se está perdiendo. En estos momentos se considera que la única explicación a los diferentes puntos de vista pasa por la cultura política de la región. De esta manera todos los debates en el país rápidamente adquieren un carácter nacionalista.

 Durante los últimos años, los políticos flamencos y las federaciones patronales flamencas han hecho creer que la gestión del país sería mejor sin los francófonos. Cuantas más competencias tengan las regiones mejor será gestionado el país. El debate sobre las competencias ha girado últimamente en torno a la regionalización de la seguridad social con el fin de disminuir las transferencias entre el norte y el sur.  Aunque el debate sobre la reforma del estado es dominado por el discurso nacionalista, han surgido recientemente iniciativas que pretenden ir en contra de esta corriente.

Dos ejemplos que merecen la pena de ser mencionados son la iniciativa “sauvons la solidarité” y la propuesta del grupo Pavia. La iniciativa «sauvons la solidarité» es una petición lanzada por los sindicatos. Sin proponer iniciativas concretas, pretende ser una respuesta a las demandas de las federaciones patronales de regionalizar la seguridad social. Ha logrado el apoyo de numerosos artistas. 

La segunda iniciativa pretende instaurar una circunscripción federal para la elección de 15 diputados de los 150 en la Cámara de Representantes. Pretende ser una solución a los inconvenientes de las circunscripciones regionales. Sin embargo, la propuesta del grupo Pavia no sancionan el discurso nacionalista. Otra desventaja es que con la fragmentación de los partidos, los electores de ambas circunscripciones regionales no pueden votar al partido del presidente del gobierno. 

Aunque a veces pareciera que el fin de Bélgica está por llegar, todavía no es un hecho consumado. Bélgica todavía tiene sus defensores.

Belgica y sus comunidades lingüisticas 

José Gavilán   

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1 comentario

Archivado bajo Opinión, Política

Una respuesta a “Bélgica y la reforma del Estado

  1. Es evidente que cuando no existen elementos que cohesionen la sociedad ésta no puede estar cohesionada. Cuando dos comunidades viven de espaldas la una de la otra, ignorándose supinamente, no resulta extraño lo que en estos momentos ocurre en Bélgica. Es todo un despropósito que los partidos políticos se prestasen a esta fragmentación; puedo llegar a entenderlo en los grupos o inercias nacionalistas, pero no desde una óptica de país y, menos aún en partidos de izquierda.
    Esto es como una Comunidad de propietarios en la que parece lógico que cada propietario tenga un contador individual de luz, gas, etc. Pero la luz de la escalera y el agua con que se riega el jardín común debe ser pagada por todos. Tiene que haber alguien que se ocupe de ello. En este país hoy casi nadie asume que hay luz en la escalera y ascensores que son asunto de todos. Fragmentar la seguridad social es como establecer ascensores con salida y llegada en diferentes tramos no coincidentes. Enfin, un despropósito. Y a la vez un aviso a navegantes.
    DE UNA VEZ POR TODAS, Y SEA EN BELGICA O EN ESPAÑA HAY QUE DEJAR CLARO DESDE LA IZQUIERDA QUE EL NACIONALISMO -PERIFÉRICO O CENTRAL- ES PROFUNDAMENTE BURGUES Y REACCIONARIO. Si no entendemos ésto, vamos de cráneo.
    Perdón por el rollo, pero la proliferación de banderas belgas en la Valoníe y Bruselas no deja de ser absolutamente patética. SALUDOS CORDIALES

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